El turno pacifico

Introducción:

A lo largo del siglo XIX, se utilizaron métodos políticos, no muy justos, en los que se aseguraba la victoria de ciertos partidos políticos haciendo trampas, para ello se utilizaron métodos como el pucherazo y el encasillado.

¿Qué fue el turno pacífico?

El turno pacífico fue una serie de acuerdos políticos, por los que se decidían que partido político llegaba al poder. Ello fue posible porque llegar al gobierno no tenía nada que ver con ganar elecciones, sino con ser el partido escogido por el rey para formar el gobierno.

El encasillado y el pucherazo

El encasillado era el acuerdo entre las fibras políticas que negociaban y se distribuían los contornos electorales. Ocasionalmente, se escogía a un político que no formaba parte del Partido Conservador ni del Progresista.

El pucherazo era una estafa electoral, que se usaba en caso de que el encasillado no funcionase, en el que se llevaron a cabo todo tipo de injusticias; desde la compra de votos y la intimidación, hasta el posicionamiento de las urnas en lugares inaccesibles o la utilización del nombre de personas fallecidas para votar.

Caciquismo

Caciquismo fue el nombre que se le dio a la montura de relaciones sociales que movían las acciones
políticas durante la Restauración Borbónica.





Canovismo

 

Antonio Cánovas del Castillo

Se denomina canovismo al estereotipo político que tiene como objetivo la formación de una democracia no revolucionaria y tradicional al modelo británico. Ésta, creía en el bipartidismo y la alternancia del poder.
Nota: (RAE) Bipartidismo; Sistema político con predominio de dos partidos que compiten por el poder o se turnan en él.


(Wikipedia) En las elecciones de abril de 1884 su formación obtuvo 318 diputados. En estas elecciones, en palabras del diputado José Mª Celleruelo se plasma el espíritu del sistema electoral:

“se ha falsificado la Junta del Censo; ésta ha falsificado los interventores; el alcalde falsificó las presidencias de las mesas, y las mesas, después de estas tres gravísimas falsificaciones, falsificaron el resultado de la elección”.

Ideario político de Cánovas:
La política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible; nosotros venimos ante todo con la realidad; nosotros no hemos de hacer ni pretender todo lo que quisiéramos, sino todo lo que en este instante puede aplicarse sin peligro. (...) Hay mucha diferencia entre hablar de Constitución interna al lado de una Constitución expresa y escrita, en cuyo caso existe contradicción notoria, y hablar de Constitución interna en un país donde, por las circunstancias de los hechos, no queda en pie Constitución alguna escrita. Donde esto acontece no puede menos de decirse que no hay Constitución alguna vigente; y cómo, sin embargo de esto, es imposible que un país viva sin algunos principios, sin algunos fundamentos, sin algunos gérmenes que desenvuelvan su vida. (...) Llamad a esto como queráis; si no os gusta el nombre de Constitución interna, poned otro cualquiera; pero hay que reconocer de hecho que existe. [...] Invocando toda la historia de España, creí entonces, creo ahora, que, deshechas como estaban por movimientos de fuerza sucesivos todas nuestras Constituciones escritas, a la luz de la historia y a la luz de la realidad presente sólo quedaban intactos en España dos principios: el principio monárquico, el principio hereditario, profesado profundamente —a mi juicio— por la inmensa mayoría de los españoles, y, de otra parte, la institución secular de las Cortes.
Antonio Cánovas del Castillo




El turnismo político

El turnismo político es un pacto de caballeros para educar a los españoles en los valores de la monarquía democrática. Se inicia durante el reinado de Alfonso XII por iniciativa de Cánovas del Castillo.